cine

Amor, series y Robots

Este año se cumplen 20 desde que Matrix llegó a nuestra vida para cambiar nuestra percepción de la realidad.

Es más, podemos decir que replanteó el mito de la cueva de platón y lo hizo accesible a todas las capas sociales, pero, no estamos aquí para debatir (que seguro que sí) si Matrix se estudiará en las clases de filosofía de las próximas generaciones.

Hemos venido a reivindicar que nuestro segundo renacimiento ya ha comenzado.

Como bien planteaba la película, el ser humano se regocija en su propio progreso.

Hemos confiado varios aspectos de nuestra vida a la máquina.

¿No? pregúntale a tu yo del pasado.

¿Acaso imaginabas descubrir una película de culto sin la necesidad de tener que leer críticas en medios especializados o ligar solo con la ayuda de tu dedo índice?

Pues sí, está pasando, lo estamos viviendo y no hemos sido conscientes de ello.

Matrix lo vaticinó, nuestra realidad está siendo controlada por los primos hermanos de los ceros y unos.

Este 2019 nuestra vida está dictaminada por los algoritmos que escogen por ti, pero no siempre toman las decisiones más correctas o coherentes.

Es más, los algoritmos descartan factores como la moral humana.

Hace unos días salió a la luz la forma que Tinder tenía de emparejar a la gente, bajo el supuesto sistema de puntuación ELO, la plataforma de citas basaba su ranking de fichas en el número de interacciones, de selecciones, de matches…premiaba por tanto a quienes eran más escogidos por otras personas.

En resumidas cuentas: los guapos con los guapos y los feos con nadie.

A no ser que pagases por desbloquear ciertas ventajas… ( es lo que tiene la economía colaborativa).

Este caso no sería tan importante, sin embargo, se destapó o mejor dicho, llegó a los oídos de la gente casi a la vez que el caso de Netflix, cuyo algoritmo implantado en 2017 hace que según tus búsquedas y gustos te salga un contenido parecido producido por la plataforma de la forma más visual: adaptando sus miniaturas a aquello que acabas de ver.

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Es decir, Netflix premia sus producciones originales ante el resto de contenido.

Y parece que esto nos hace la vida más sencilla y tenemos la falsa sensación de satisfacción por descubrimiento inconsciente, como si recién hubiéramos salido de la cueva de Platón.

La sociedad está tornando en una línea recta, un pasillo.

Un recorrido en el que empiezan a tomar decisiones por nosotros y que comienzan a distorsionar nuestra cultura, nuestra visión o nuestro control.

Los dosmiles quedaron muy lejos y sin embargo este año, por mucho que nos separen dos décadas, estamos más hermanados con Matrix de lo que parece.

Javier Rubio

Creative Copywriter